LA PAZ, ago 25 (APG).- Con un activismo, que nació en su juventud, a favor del valor de resguardar la memoria, Andrés Zaratti Chevarría está convencido de que la cultura pueda resolver “gran parte de los problemas, no sólo económicos, sino políticos, que estamos viviendo en Bolivia”.
Licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad Nuestra Señora de La Paz y con estudios en Sociología de la UMSA, Zaratti se volvió en un faro de esperanza para el sector cultural cuando en noviembre del año pasado fue posesionado como viceministro de Culturas y Folklore, luego de 20 años vinculado en el área de gestión cultural, ocupando distintos cargos como la Secretaría Municipal de Culturas de La Paz, donde trabajó 14 años.

Por Decreto Supremo 5675, como parte de la reorganización estatal en busca de ahorrar recursos, el Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía dejó de ser parte de la estructura gubernamental y Culturas fue reducida a una Dirección, un argumento insuficiente para Zaratti, quien prefirió renunciar como protesta.
“No es una cuestión de plata, lo que para mí se necesitaba era capacidad de gestión interna, dialogar con el SENAPI, Economía, Educación, Impuestos, Cancillería. No quiero decir que no pasará nada o esto es el inferior, pero es mucho riesgo y es una mala señal”, declaró Zarrati, a tiempo de mencionar que se heredó un Ministerio con un presupuesto mínimo.
En una entrevista en el podcast En Primera Persona de APG Noticias, Zaratti mencionó que Colombia, un país marcado por episodios de inseguridad y narcotráfico, invirtió en el ámbito cultural, convirtiendo a sus ciudades en sitios pujantes, luego del trabajo de formación de artistas y pudo abrir surcos nuevos para generar economías directas y complementación con el turismo.
“Si no trabajas esa parte esencial es difícil construir lo material. Si tu alma no está bien, es difícil de materializar más allá de lo económico y social”, agregó Zaratti, quien por estos días siguen entregando informes de sus nueve meses en el cargo y facilitando contactos al Gobierno, todavía pensando que existían distintos mecanismos para evitar este golpe al sector.
Con la llegada de la pandemia, el Ministerio de Culturas inició un retroceso hasta quedar reducido a la mínima expresión burocrática, “una mirada errada que tiene el Gobierno respeto a la importancia y el rol que cumple”.
Juntar el turismo y las culturas en una sola oficina marca una decisión equivocada y hasta desalentadora, porque ambos sectores tienen sus peculiaridades, pero pueden llegar a complementarse y salir fortalecidos bajo un plan estratégico, para cubrir la brecha de la diversificación que vive el país.
“No nos escuchamos y a partir de ahí abrirse, hablar a partir de nuestras diferencias, somos diversos y Bolivia ha aprendido a reconocer, pero no ha sabido convivir en esas diferencias”, indicó Zaratti.
Con su salida sin vuelta atrás, Zaratti continuará vinculado al sector, desde donde la vida le designe, manteniéndose firme en su idea de que: “muchos de los problemas que afronta el país, no sólo pasan por lo económico. Romper esta polarización, aprender a vivir en diversidad, recuperar nuestra identidad”.

ESCENARIO INTERNACIONAL
La falta de condiciones, desde el Estado, para el desarrollo de las culturas también traerá consecuencias fuera del país, porque la participación dentro de la OEA o de la UNESCO puede generar un paso lento en cuanto a los avances que se dieron en estos meses.
Bolivia está en una franca pelea por defender la propiedad de las danzas folklóricas, pero hace falta una campaña de visibilización más agresiva fuera del país, respaldada con documentación.
“La idea es mostrando lo que somos. Si nadie conoce es difícil decir luego que es mío. Hay que fortalecer estas acciones de residentes en el mundo, apoyarlos en sus entradas, acompañarlas y difundirlas, lo que implica una mayor visión de fortalecimiento de estas manifestaciones”, expuso Zaratti.
PREMIOS
En 2011, mediante Decreto Supremo N° 0859, se instituyó los Premios Eduardo Abaroa para fomentar la creación artística cultural, con temática dirigida a la reivindicación marítima, en una treintena de categorías. Sin embargo, sólo existe un inventario físico de los galardonados desde 2022.
“Eso es algo que duele, porque se pierde un patrimonio importante y esto hace de que más allá de ver un gasto insulso, es no entender la complejidad del valor real”, lamentó Zaratti.

IMPORTANCIA
Para Zaratti la fiesta del Gran Poder es una de las manifestaciones culturales en el país que sirve de ejemplo, por su carácter transversal como un elemento social: bailar por fe por el Señor Jesús de Gran Poder, resguardar las danzas y composiciones, generar movimiento económico y desde lo político crear un espacio de reivindicación de un sector social. “Es parte de lo que es una sociedad e invertir en eso es fundamental”, concluyó.
APG/MR
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