El retorno de Marcelo Martins al futbol profesional boliviano como paso inicial para su incorporación a la selección boliviana de fútbol que buscará su clasificación al mundial 2026 que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá generó una polémica entre los aficionados al deporte rey, el periodismo deportivo y sobre todo en las redes sociales, en varias expresiones se aludió a que el máximo goleador sudamericano de las eliminatorias Catar 2022, ya no tiene la edad para participar del repechaje clasificatorio para el torneo que se avecina. Aquí la pregunta es ¿Y si “el viejo” convierte los goles o el gol que clasifique a Bolivia?
Tras esta aparentemente inocente polémica, hay algo muy profundo que delata la hipocresía de una época en la que se habla mucho de derechos humanos, donde existe la autocensura para decir lo “políticamente correcto”. Nadie debió cuestionar el retorno de Martins con el argumento de su edad, e incluso en muchas ocasiones tildándolo despectivamente de “viejo”, lo que es una condición a la cual todos los seres humanos llegaremos, y que debemos vivir con dignidad.
Envejecer no es un demérito, todo lo contrario, lo que se llama experiencia de vida tiene un carácter invaluable.
Lo más que debió cuestionarse, es si el aludido está en condiciones de incorporarse al fútbol en la condición física que lo respalde, primero para garantizar su propia salud y segundo para lograr el rendimiento suficiente y necesario para correr en la cancha en un torneo de élite. ¿Eso es imposible? No.
Y aquí haré referencia a antecedentes históricos sobre otros jugadores de nivel nacional, regional y mundial. Recordaré a Erwin “Chichi” Romero reconocido en 2014 como “el crack más grande de la historia del fútbol boliviano”. El “Chichi” jugó para Bolivia en cuatro Eliminatorias Mundialistas 1978, 1982, 1986 y 1990, y también la Copa América 1979 y 1983.
En 1989, con casi 33 años de edad, Romero estaba en el trance de retirarse, pero Bolivia no tenía otro 10 con la calidad y experiencia del “Chichi”. El crack estaba aún jugando en la liga profesional del futbol boliviano, pero había descuidado su peso, seguramente porque ya tenía en la cabeza “colgar los botines”. Pero fue convocado para jugar la eliminatoria al mundial de Italia 90, clasificación que debía enfrentarnos con Uruguay y Perú.
“Chichi” tuvo que luchar con el sobrepeso que tenía y “ponerse en forma”, lo hizo en entrenamientos realizados en el estadio Luis Lastra de La Paz, y recuperó la agilidad que le permitía imponer su juego de trote corto y enganches de derecha, pases letales al vacío en profundidad y enloquecer una vez más con sus gambetas a los rivales.
El desempeño de ese equipo fue brillante, Bolivia, no clasificó a Italia 90 sólo por un gol en contra, terminando empatado en puntos con Uruguay. Romero lideró un grupo de jugadores a punto de retirarse y una camada de nuevos, entre ellos Platini Sánchez y otros que conformaron la base física y espiritual del grupo que luego clasificó a Estados Unidos 1994.
Luego está el caso del propio Lionel Messi, que en algún momento de su carrera incluso renunció formalmente a ser parte de la selección argentina, pero logró la gloria suprema de ganar un mundial en Catar 2022, teniendo como compañeros de equipo a jóvenes jugadores que ni siquiera habían nacido cuando el “pulga” ya estaba jugando como profesional. Actualmente Messi medita si asistirá al Mundial 2026, “Intento sentirme bien y, sobre todo, ser sincero conmigo mismo. Cuando me siento bien, lo disfruto, pero cuando no, sinceramente, no lo paso bien, así que prefiero no estar si no me siento bien. Ya veremos”, cita CNN en español https://cnnespanol.cnn.com/2025/10/28/deportes/lionel-messi-jugar-mundial-2026-trax.
Finalmente, tenemos a Roger Milla, citado en artículos deportivos como “el abuelo camerunés de los Mundiales” y cito al respecto: “Una leyenda africana que reescribió los libros de historia del Mundial de Fútbol en dos ediciones consecutivas: en Italia 1990 se convirtió en el goleador más veterano del certamen y, en EEUU 1994 cuatro años después, batió su propio récord cuando ya había cumplido los 42” (https://www.kodromagazine.com/roger-milla-camerun-abuelo-de-los-mundiales/).
Milla jugó en los mundiales de España 1982, Italia 1990 y Estados Unidos 1994. En 1989, Milla ya estaba retirado cuando el presidente de su país lo llamó y lo convocó a que participe porque no tenían la garantía de que otro jugador que convierta goles para los “Leones Indomables”. Camerún le ganó 1-0 a la Argentina de Diego Maradona, luego Milla entró en el partido con Rumanía y anotó dos goles. En otra fase, le hizo dos goles a Colombia, uno de ellos el famoso robo de balón al portero René Higuita. Después enfrentaron a Inglaterra que tuvo la fortuna de vencer a los cameruneses.
El ídolo africano ingresaba en los segundos tiempos, como si se tratara del arma clave de Camerún para definir los partidos e inclinarlos a su favor (https://revistasupporter.com/roger-milla/ ). Además, Milla y sus compañeros fueron los primeros en celebrar sus goles bailando alrededor del banderín del córner.
Con todas estas referencias, queda claro que quien pone límites arbitrarios por considerar a alguien “viejo”, no sólo no conoce de futbol, sino de la vida y cierro con un proverbio camerunés:
”Un anciano sentado ve más lejos que un joven de pie”.
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Juan Carlos Palacios Vargas
Periodista, y consultor en comunicación social en instituciones estatales y organismos internacionales.
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